viernes, 23 de diciembre de 2016

EL LEBRIJANO

Vivir  en san Cugat  me trae recuerdos que tenía olvidados.

Durante  cinco años  , para ganarme la vida, fui becario en un colegio  de  niños  "¡ supersocorro que  me ataca un Lacoste!". Todos  los días iba de responsable del autobús   hasta el  colegio. Allí cogía los Ferrocarriles catalanes hasta la Universidad  Autónoma.

Un inicio de curso  vino un autobús que no pertenecía a la empresa concesionaria del colegio,  creo que se llamaba Sarbus. . En  ocasiones,  contrataban autónomos. Éste era un  pedazo de  autocar ,nuevo, serigrafiado  de  un color azul eléctrico   con el nombre de puerta a puerta del "El  Lebrijano".

El Lebrijano era canijo, con unas manos como cazos, una mirada torva, brazos de orangután, voz cazallosa y, como todos los chaparros, de una   mala eche muy principal.

Yo procuraba  no dirigirle  la  palabra.

Una mañana  pone un  casete  y  uno, que no estaba muy atento, la  verdad, nota  que  la  peña se altera. Eran canciones  de alto  voltaje erótico. Mejor dicho: una  guarrada  de  tomo y  lomo.

"  Ahora sí que estamos bien,
tú preñada y yo en la cárcel:
tú no tienes quien te meta,
y yo no tengo quien me saque".

Ahora tiene mi abuela
sólo un colmillo
en donde mi abuelo
cuelga los calzoncillos.

Con los dedos de la mano,
con los dedos de los pies,
con la picha y los cojones
todos suman ventitrés.

Bien.Debía de actuar. Los críos  estaban alborotados.Los adolescentes aplaudían. 

- Perdone,¿podría quitar la cinta, si es tan amable?.

- Pero por qué- responde. Si Franco ya murió, y esto  es  normal. Estamos en otros  tiempos.

- Por favor, saque inmediatamente la casete.

- ¡Vamos,hombre!...ni  que estuviésemos en la edad media.

La  chavalería  coreaba y aplaudía festiva  las canciones.

- Le digo yo a  usted   que la quite.

- Pues no la quito, hombre- y va el tío y sube el sonoro.

Al llegar al colegio fui al  profesor encargado de las líneas de los autobuses  y  di parte  del percance. 

Por la tarde teníamos otro autobús...pero en el aparcamiento también estaba "El Lebrijano". Vacío.

Cuando estoy  llegando, se abren las  puertas  y baja el notas con  una barra   de  hierro. Acelero y subo a mi autobús. El tío se planta en la puerta y me grita:

- ¡Señor Membribe , baje usted  aquí si tiene  güevos , chivato de mierda!

El chófer del autobús en el que me había refugiado me dice "¡ojo con éste  que te zumba!" .

Los chavales  comienzan a corearme " ¡MENDIVE, MENDIVE, MENDIVE!".

Y yo, pues , eso, acojonado. Pero, claro,  tenía  que hacer algo. Eran los colores del colegio, coño. Así que bajo  e hice lo que hacen  los valientes: echarle la culpa a otro.

- Lebrijano, coño, que no he sido yo. Que los críos han ido con el cuento a los profes y se ha liado. Que aquí son muy estrechos.

- Señor Membribe de mierda.

- Que no, Lebrijano. Mira, se me ocurre  una idea. ¿Por qué no vas con la cinta al encargado de autobuses, que es un tío muy razonable, y que la escuche él?...¡mira, ese es!.

Y el tío, ni corto ni perezoso, se  va al autobús , baja  con la casete, y se  dirige al  profe. Habla con él. 

Subo rápido a  mi autocar  y le imploro al chófer: ¡rápido, vámonos  cagando  leches!

- Pero si faltan varios alumnos.

- ¡Cagando leches he dicho!

Al día siguiente  me cayó una buena bronca del profesor encargado de los autobuses. Pero comparado con la que me hubiese caído del Lebrijano, un sermoncito.

El Lebrijano  se empeñó en que escuchase las canciones.Y el hombre que no. Y el otro que sí. 

Al final, por quitárselo de encima, subió a su autobús a  escuchar...

 Madre búsqueme usté novio 
 que me pica el avispero 
 Rascatelo,  tía puta  
que mi me picó primero.

Resultado de imagen de UN AUTOBUS

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